Los ediles de Obras y Turismo, Toni Torres y José Chulvi, en la plaza de Baix.
La lucha no cesa en las calles del Centro Histórico de Xàbia. A pesar de la multitudinaria manifestación que hace tan solo unos días pedía un cambio de actitud en la gestión de las obras, la semana empieza de nuevo con problemas.
La plaza de la iglesia está completamente destrozada y los alrededores del Mercat Municipal siguen infranqueables por varios puntos, además de la infinidad de calles sin pavimentar o cubiertas de zanjas.
Pero la planificación municipal dicta que es el momento de arreglar una acometida eléctrica en la plaza de Baix, y levantar parte del asfalto justo en el otro punto del centro donde varios hosteleros sacan sus terrazas en un verano en el que les urge trabajar para mantenerse a flote y sobrellevar tantas penurias por las obras.
A primera hora de la mañana, los encargados de obra llegaban al lugar dispuestos a empezar con las máquinas perforadoras.
Pero el empresariado ya no está dispuesto a acatar sin más la caótica planificación y avisó a la empresa constructora que, si hacía falta, harían una sentada para evitar los trabajos en pleno mes de agosto y que supondrán la enésima vez que se deje impracticable la plaza y su conexión con la calle Mayor.
Los hosteleros defienden que además de impedir el montaje de algunas terrazas, el paso de maquinaria de obra y el polvo y ruidos de los trabajos convierten en poco atractivo sentarse a tomar algo en la plaza. Asimismo, insisten en que medio pueblo está patas arriba y hay muchos otros puntos donde no hay establecimientos de restauración y en los que trabajar en el mes de agosto no sería tan dañino. Es más, preguntaron porqué no centran sus esfuerzos en recomponer lo más rápidamente posible la Plaza de la Iglesia.
La constructora optó por no movilizar las máquinas y comunicó al concejal de Obras Públicas, Antonio Torres, la reivindicación de los hosteleros. A los pocos minutos, Torres llegó al lugar junto al responsable de comercio y turismo, José Chulvi y uno de los encargados de la obra.
Tras discutir con algunos de los empresarios afectados, se llegó a un acuerdo para aplazar provisionalmente esta intervención, aunque el edil de obras no se mostró muy convencido de esperar hasta septiembre.
Fuentes municipales ya empiezan a admitir que será prácticamente imposible que la rehabilitación del Casco Antiguo esté terminada en el mes de octubre, como tenían previsto. El plazo máximo para poder mantener la subvención de dos millones de euros que otorga la Unión Europea al proyecto expira a finales de año.